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El entrenamiento lento gana: qué dice la ciencia sobre la zona 2

La zona 2 es la tendencia fitness más comentada de 2026. Qué dice realmente la ciencia sobre esta intensidad de entrenamiento, sin exagerar sus beneficios.
Hombre corriendo a un ritmo calmado en una carretera de asfalto, luz natural de día

Después del fin del fitness punitivo, la próxima pregunta es cuánto de este «entrenar despacio» es ciencia y cuánto es moda

Correr, andar en bicicleta o nadar a una intensidad en la que todavía puedes mantener una conversación no suena a entrenamiento serio. Sin embargo, la llamada zona 2 —esa franja de esfuerzo aeróbico moderado— se convirtió en una de las prácticas más comentadas del fitness contemporáneo, impulsada por médicos deportivos, plataformas de longevidad y una reacción cultural contra el entrenamiento de alta intensidad como única vía válida.

Qué es realmente la zona 2

La zona 2 corresponde a una intensidad de ejercicio aeróbico en la que el cuerpo obtiene entre el 60% y el 80% de su energía a partir de la oxidación de grasas, con una frecuencia cardíaca moderada que permite sostener el esfuerzo durante períodos largos. No es caminar sin esfuerzo: es un umbral específico, generalmente identificado mediante frecuencia cardíaca o percepción de esfuerzo, que se puede calcular con protocolos fisiológicos.

A esa intensidad, el entrenamiento constante estimula la biogénesis mitocondrial: las células musculares aumentan la cantidad y eficiencia de sus mitocondrias, mejorando la capacidad de oxidar grasa como energía. También aumenta la capilarización muscular, lo que mejora la entrega de oxígeno a los tejidos.

Lo que dice la evidencia más reciente, sin exagerar

En junio de 2025, investigadores de Queen’s University y McMaster publicaron en Sports Medicine una revisión narrativa titulada «Much Ado About Zone 2», que examinó si esta intensidad es superior a otras para la población general. La conclusión es más matizada que el entusiasmo viral: la zona 2 ofrece beneficios reales para las adaptaciones mitocondriales y el VO2 máx, pero no demostró ser superior a entrenar a intensidades más altas.

Para atletas de alto volumen —quienes entrenan entre 12 y 20 horas semanales—, la distribución polarizada, con cerca del 80% del volumen en zona 2 o menor y el 20% restante a alta intensidad, produce resultados sólidos y está respaldada por el trabajo de investigadores como Stephen Seiler. Pero para las personas que entrenan menos de seis horas por semana —la mayoría de quienes leen sobre esto en redes sociales— los estudios indican que las intensidades más altas son más eficientes en tiempo para mejorar el VO2 máx.

Es decir: la zona 2 no es magia ni reemplaza el resto del entrenamiento. Es una herramienta más, especialmente valiosa dentro de un plan que combine base aeróbica, algo de intensidad y trabajo de fuerza.

Por qué esto conecta con el fin del fitness punitivo

Parte del atractivo real de la zona 2 no es solo fisiológico. Es que ofrece una forma de moverse que no depende del castigo, la extenuación o la comparación constante. Entrenar a una intensidad sostenible, que se puede mantener conversando, es compatible con una relación con el cuerpo que no gira en torno al sufrimiento como prueba de esfuerzo válido.

Eso no significa que toda intensidad alta sea «punitiva» — la evidencia muestra que también tiene un lugar, sobre todo cuando el tiempo de entrenamiento es limitado. La diferencia está en el porqué: entrenar despacio por regulación y sostenibilidad es distinto a evitar el esfuerzo por miedo al cuerpo.

Cómo pensarlo sin caer en la moda

Si el objetivo es longevidad y salud metabólica general, la zona 2 es una base razonable y bien respaldada, no un atajo milagroso. Si el tiempo de entrenamiento es escaso, priorizar algo de intensidad también tiene sentido según la evidencia actual. Como con casi todo en fisiología del ejercicio, la respuesta no es una sola zona: es una combinación, ajustada a la realidad de cada persona, no a la última tendencia.

Ciclista entrenando a ritmo sostenible en una carretera curva al aire libre

Insight VivesBien
El cuerpo no necesita ser castigado para mejorar. A veces la señal más clara de progreso es poder sostener una conversación mientras entrenas.

Fuente

«Much Ado About Zone 2: A Narrative Review Assessing the Efficacy of Zone 2 Training for Improving Mitochondrial Capacity and Cardiorespiratory Fitness in the General Population» — Sports Medicine, junio 2025 (PubMed). Investigación sobre entrenamiento polarizado de Stephen Seiler. Datos sobre biogénesis mitocondrial y capilarización muscular en zona 2 (Cleveland Clinic; revisiones de fisiología del ejercicio, 2025-2026).

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